domingo, 13 de agosto de 2017















Dijo la rana al mosquito desde una tinaja: más quiero morir en el vino que vivir en el agua...

Francisco de Quevedo.
















Se dice que el elefante indio llora a veces.

 Charles Darwin.









Los cuentos de hadas se equivocaban. El príncipe no despertaba a la princesa con un beso, sino con una promesa. En sus brazos ella estaría a salvo para siempre. Ella despertaba para vivir feliz para siempre jamás. Si no lo hubiera sabido, la princesa habría preferido dormir para siempre.

 Orson Scott Card.














El arte no enseña nada más que el significado de la vida.

 Henry Miller.














Por lo visto no había oído mis pasos y ni siquiera se movió cuando, conteniendo el aliento y con el corazón a galope, pase junto a ella...

 Fiódor Dostoyevski.











El escenario de mi cuento es esta tierra, en la que actualmente vivimos. Pero el período histórico es imaginario.

J. R. R. Tolkien.















La mayor parte de la gente en la ciudad corre tanto, que no tiene tiempo de mirar flores. Quiero que las miren, lo quieran o no.

 Georgia O'Keeffe.

domingo, 6 de agosto de 2017












Sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia y dignidad a todos los hombres. Así la poesía no habrá cantado en vano.

Pablo Neruda.












No sucumbas a la añoranza. Sal a la calle. Ve a una ciudad vecina, a un país extranjero…., pero no viajes al pasado que duele.

Pablo Picasso.










Mi amor...Mi fe...Instilarán en tu pecho una calma preternatural. Descansarás por el cuidado...Te pondrás mejor...Y si no, Helen, si murieras....Entonces al menos aferraría yo tu mano querida en la muerte, y gustosamente...Oh, alegremente, descendería contigo a la noche de la tumba.

 Edgar Allan Poe.























El niño conoce el corazón del hombre.

Edgar Allan Poe.













Cuando pienso en mi vocación no temo a la vida.

 Antón Chéjov.












No todo oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida.

J. R. R. Tolkien.















Si diéramos a la comida, la alegría y las canciones más valor que al oro, este sería sin duda un mundo más feliz.

 J. R. R. Tolkien.

sábado, 29 de julio de 2017













Uno debe ir siempre hacia el lugar donde no está señalado.

 Henry Miller.















Casi no he tocado el barro y soy de barro.

Antonio Porchia.


















El terror de mis relatos proviene de la densa oscuridad de mi corazón.

 Edgar Allan Poe.






















Si he logrado ver más lejos, ha sido porque he subido a hombros de gigantes.

 Isaac Newton.













Un corazón grande se llena con poco.

 Antonio Porchia.


















Cuanto más a menudo vemos las cosas a nuestro alrededor, incluso las hermosas y maravillosas cosas, más se vuelven invisibles para nosotros. Es por eso que a menudo damos por sentado la belleza de este mundo: las flores, los árboles, las aves, las nubes, incluso las que amamos. Porque vemos las cosas tan a menudo, los vemos cada vez menos.

Joseph B. Wirthlin.









La única gente que me interesa es la que está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas.

Jack Kerouac.















El secreto de la dicha en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos cuando hace falta.

 Simone de Beauvoir.

















Estamos ligados por vínculos tenues a la prosperidad o a la ruina.

 Mary Shelley.













Si yo no creyera que el Sol me mira un poco, no lo miraría.

Antonio Porchia.

martes, 18 de julio de 2017









Por sus venas corría sangre de marineros, de gentes acostumbradas a depender los unos de los otros y a tener que trabajar juntos, como una maquinaria perfectamente engrasada, dispuesta a adentrarse en el ancho mar...


Israel Quevedo Puchal.












Ten piedad de mi, sabes que una de tus miradas es motivo para adorarte, y aún así me miras, y aún así me dejas amarte.. así seguiré amándote... aunque no me mires.


Junnosuke.












Lo importante es no dejar de hacerse preguntas.


 Albert Einstein.
















La ira improvisa las armas. 


 Virgilio.












Quien esconde por miedo su opinión, y como un crimen la oculta en el fondo del pecho, y con su ocultación favorece a los tiranos, es tan cobarde como el que en lo recio del combate vuelve grupas y abandona la lanza al enemigo.


José Martí.












Y en la profunda oscuridad permanecí largo tiempo atónito, temeroso... Soñando sueños que ningún mortal se haya atrevido a soñar jamás.



 Edgar Allan Poe.














Quiero morir siendo esclavo de los principios, no de los hombres.


 Emiliano Zapata.














Los obeliscos de la Luna hablarán un día, y destrozarán la voz del hombre.


 Benjamín Solari Parravicini.











Venid gente, reunios, dondequiera que estéis y admitid que las aguas han crecido a vuestro alrededor y aceptad que pronto estaréis calados hasta los huesos, si creéis que estais a tiempo de salvaros será mejor que comencéis a nadar u os hundiréis como piedras porque los tiempos están cambiando...

Bob Dylan.









La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres.


Miguel de Cervantes.













Sólo somos el muro que retiene el jardín.


 Eduardo Lizalde.













El mundo solamente se mantiene por el aliento de los niños.

Talmud.


jueves, 6 de julio de 2017
















Lo poco que he aprendido carece de valor, comparado con lo que ignoro y no desespero en aprender.

René Descartes.















El amor y la poesía me embriagan, inocentemente, como al tigre la sangre.


Fernando Arrabal.















Yo pinto las cosas no como las veo, sino como las pienso.


Pablo Picasso.








La flor replicó:
¡Necio!
¿Acaso crees que florezco para que me miren?
Florezco para mí, porque me place,
no para los demás.
Mi júbilo está en mi ser
y en mi florecer.

Arthur Schopenhauer.















Si hay un secreto del éxito, reside en la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde ese punto de vista así como del propio.


Dale Carnegie.

jueves, 15 de junio de 2017
















Si no chocamos contra la razón nunca llegaremos a nada.


 Albert Einstein.












No espero nada. Esto no es horrible. 

Después de resolverlo, he ganado tranquilidad. Pero esa mujer me ha dado una esperanza. Debo temer las esperanzas. Tal vez toda esa higiene de no esperar sea un poco ridícula. No esperar de la vida, para no arriesgarla; darse por muerto, para no morir. Ya no estoy muerto: estoy enamorado.


Adolfo Bioy Casares.

sábado, 27 de mayo de 2017









Quisiera tener un jardín, una casita, hierba, animales, libros, cuadros, música. Y sacar de todo esto lo que quiero escribir; expresar todas estas cosas... Quiero vivir la vida cálida, anhelante, viva, tener raíces en la vida, aprender, desear, saber, sentir, pensar, actuar, eso es lo que quiero, a donde debo tratar de llegar.


 Katherine Mansfield.



















La arquitectura es una música de piedras y la música, una arquitectura de sonidos.


Ludwig van Beethoven.












El otoño es una segunda primavera, donde cada hoja es una flor.



Albert Camus.















En la caja monedas que afiebran
Odios horizontales honorables
Pésimas piedades pintables
Laudables lenguas lanza
Papeles entintados
Licuados caros.



Joel  Fortunato Reyes Perez.













La rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos.


Alejandra Pizarnik.












La maravilla de un solo copo de nieve supera la sabiduría de un millón de meteorologistas.


Francis Bacon.










Hoy ese un día azul de primavera, creo que moriré de poesía, de esa famosa joven melancólica no recuerdo ni el nombre que tenía.

Sólo sé que pasó por este mundo como una paloma fugitiva: la olvidé sin quererlo, lentamente, como todas las cosas de la vida.

Nicanor Parra.